Capítulo 27. Entre el silencio y la distancia.
Emma Uzcátegui
Subimos al auto, mientras él conducía por las calles de la ciudad, la desolación se anidaba en mi pecho. Aprieto la frente contra el frío cristal de la ventanilla del coche y observo cómo el mundo se difumina en formas y colores indistintos.
Es como uno de esos cuadros impresionistas, manchados y sentimentales, más o menos como me siento ahora mismo: manchada y demasiado emocional para ser cómoda. El sarcasmo que siempre me anima se está hundiendo rápidamente, sustituido por un d