Capítulo 28. Un consejo insensible.
Emma Uzcátegui.
Pasaron un par de días como un borrón gris, con la monotonía como mi única compañía. Gabriel y yo habíamos coexistido en un silencio tenso, como si cualquier palabra pudiera ser el detonante de una explosión que ninguno de los dos quería provocar. Pero hoy era diferente.
Hoy era el cumpleaños de Reina, la madre de Gabriel, la mujer cuya presencia siempre lograba desencadenar una tormenta en nuestras vidas.
Gabriel se acercó a mí mientras tomaba un café. Su mirada era cautelosa,