Jennifer estaba sentada con las piernas cruzadas en uno de los muebles del jardín. Había estado jugando con Coco largo rato, aprovechando el buen tiempo, y ahora tanto ella como la perra descansaban.
Agradecía enormemente la presencia de Coco, y entre ella y las actividades de la universidad, se mantenía más o menos ocupada y no pensaba tanto en Jeremy.
Recogió sus piernas en el sofá y abrazó sus rodillas mirando fijamente a los árboles que señalaban el límite de los terrenos de la casa recorda