Espérame, mi amor, espera por mí
No importa qué tan negra esté la noche
Ni qué tan hondo sea el abismo
Si tú estás al otro lado, esperándome llegar
Yo saltaré alto, podré ver en la oscuridad.
Jennifer miró el cuarto de ropas todo lo minuciosamente que sus nervios le permitían. Sentía el corazón palpitando en su garganta, la sangre agolparse en su cabeza, y las palmas de las manos húmedas. Respiró profundo varias veces y miró de nuevo a su medio hermano recién descubierto, pero verlo le dolía, p