Apenas llegan a la mansión Meléndez, las niñas les cuentan a todos las buenas noticias.
Raúl toma a Beatrice de la cintura, la ansiedad aumenta con cada nuevo segundo junto a ella. No deja de mirarla, enamorado, agradecido, porque ella crea que vale la pena tenerlo.
Y ella se siente como una adolescente. Sí, llena de dudas, pero con el corazón full de mariposas. Se sonroja cuando tiene la mirada de la familia encima.
—Si no se dan un beso, no voy a creerlo —dice María de los Ángeles, cruzándose