Apenas llegan a la mansión Meléndez, las niñas les cuentan a todos las buenas noticias.
Raúl toma a Beatrice de la cintura, la ansiedad aumenta con cada nuevo segundo junto a ella. No deja de mirarla, enamorado, agradecido, porque ella crea que vale la pena tenerlo.
Y ella se siente como una adolescente. Sí, llena de dudas, pero con el corazón full de mariposas. Se sonroja cuando tiene la mirada de la familia encima.
—Si no se dan un beso, no voy a creerlo —dice María de los Ángeles, cruzándose de brazos con una sonrisa.
Raúl mira a su hermana con complicidad, y hace girar a la mujer de su vida.
—¿Me permite volver a besarla, señorita Durán?
Beatrice ríe, sin poder creer que debe hacer esto.
Raphael tapa los ojos de las niñas, las cuales ríen.
Y la mujer asiente, dejándose fundir en un beso tierno que hace a todos saltar de alegría.
José incluso le da un beso a su esposa, la cual suspira. Ambos miran a su hijo, y le asienten, conmovidos.
Ahora la familia está realmente completa.
—¿Ent