La última mentira.
Esa misma noche al regresar a casa, Valentina sacó la carta de la cartera de su madre y la guardó de dónde la había sacado. Resulta que una noche vio a su madre guardar ese papel, así que en un descuido lo consiguió, y leyó su contenido. Le contó a Romina esto en cuanto la vio. Decidieron mantener el secreto, pero aquella noche en la cena sorpresa volvieron a hablarlo.
Ambas vieron el rostro de su padre al darse cuenta de que Beatrice conservaba la carta. Supieron que habían cumplido su misión.
Y sí, Raúl comenzó a actuar. Para la primera semana de marzo, los regalos pequeños; comida, dulces, comenzaron a llegar, con notas sin firma; solo una letra cursiva que hacía a Beatrice contener el aliento.
Ella tenía que decirle que no era adecuado este juego. Si pretendía volver a conquistarla, no se lo permitiría, porque aún no lo había perdonado.
No solo había sido infiel, le había mentido.
Pero cuando quiso decírselo ese primer día, las palabras se quedaron su garganta, y su mente solo pud