El peso que se va.
Resulta que verse encerrado en la oficina de José, dirigiendo LatinUnion desde las sombras, viendo cómo viejos clientes regresaban confiados, le provocó ansiedad. Seguía siendo un mentiroso. Y aunque esta vez, era necesario serlo por el bien de la campaña, hubo algo que lo sacó de la poca comodidad que sentía al respecto.
La mujer que había perdido todo, aquella que resultó siendo la ginecóloga de Beatrice, escribió un comunicado en sus redes sociales, recordándoles a las víctimas, que a diferencia del escándalo de Family Linkash, LatinUnion los hizo caer en una trampa desde el principio.
Fue el límite. Ya no quería tener otra mentira sobre sus hombros. Pero tomar la decisión de ceder legalmente el puesto de CEO era igual de perturbador que seguir siéndolo con culpa; por el legado familiar.
José había construido la empresa, ladrillo a ladrillo. Así que, que él estuviera dispuesto a renunciar, era como una traición, aunque era obvio que no podría alejarse de la empresa por completo.
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