Inevitable.
Ese mismo sábado en la noche los mensajes comienzan, con un simple “buenas noches”. Ella responde de vuelta y su corazón da brincos ilusionados. Ya no es solo una atracción lo que siente, ha escalado progresivamente. Y aunque le sigue dando algo de miedo, con solo pensar en su promesa, en su sonrisa, se esfuma.
El día domingo Beatrice se dedica a hacer cosas del hogar, a hacer actividades de la escuela con Valentina, y en la tarde en medio de una video llamada con Raúl y Romina, la puerta suena