Excluida.
Raúl necesita ser buen padre.
Quiere ser un buen hombre.
Desea ser un buen líder.
Pero no puede ser todo a la vez. Y eso implica tener que sacrificar algo, incluso a sí mismo.
Una vez que Beatrice y su hermana lo llevan a una zona de descanso en el club, María busca agua para él.
Beatrice se le sienta al lado, sosteniendo su mano temblorosa y fría.
Él no la mira. Ya dijo lo que tenía que decirle, lo que su corazón quiere.
Beatrice desearía aliviar su estado de verdad. Nunca había visto a un hombre así. Era como si estaba luchando para vivir, y en medio de esa oscuridad la vio a ella. Entonces sabe que la ama, que lo que están sintiendo por el otro se ha vuelto poderoso, indetenible.
Ella acaricia y besa su mano, recostando la cabeza cerca de su hombro en la silla. Ambos suspiran.
María de los Ángeles vuelve con el agua y él la toma.
—¿Quieres que nos vayamos? Podríamos llevarte a un hospital. No te había visto así desde…
Beatrice entiende de inmediato que lo que atormenta es más fuer