Tal vez.
La castaña respira profundo, intentando controlar los latidos acelerados de su corazón. Por más que intenta encontrar una explicación a lo que su suegro no oficial le acaba de decir, no la consigue. Y no piensa quedarse con la intriga.
—¿Qué tengo que ver con su empresa, señor Meléndez?
José admira su coraje, la forma en que no ha estallado. Sabe que es integra, de buen corazón, lo puede ver en sus ojos; cosas que lamentablemente no ve en Madison. Pero hay sacrificios que deben hacerse.
—Nathan Halls —decide explicarle, para que entienda la gravedad del asunto—. Y su hija, Madison… Son piezas importantes para evitar la rápida caída de LatinUnion.
El corazón de Beatrice da un vuelco, hirviendo.
«¿Es lo que estoy pensando? ¿Acaso Nathan Halls lo está manipulando? Ya sabía que algo andaba mal en ese sujeto. Hasta mi pequeña lo sintió», piensa.
Pasando la lengua por sus labios secos, entonces pregunta:
—Volveré a preguntar, con todo respeto: ¿qué tengo que ver con su empresa?
El hombre ex