Esto es mala idea.
Beatrice se sienta frente al parque privado, intentando controlarse. Luego sus ojos van hacia el hombre, y agradece que él avance hacia los columpios, impulsando a Valentina.
Se concentra en ambos. La forma en que parece que Raúl abandona su estado tenso a uno que lo hace ver con vida. Y su hija… es otro cuento.
Sin poder seguir viendo cómo disfrutan estando el uno con el otro, se concentra en las redes sociales de su teléfono. Hasta que pasa una hora, y decide que es tiempo de irse.
Al acercarse al par estos entienden sin chistar. Salen de la heladería, Beatrice sube a la SUV, y los escucha hablar.
—Nos veremos mañana, para que abras los regalos, ¿va?
—¡Sí, papá!
No le hace falta verlos para saber que se están abrazando. En cuanto escucha la puerta trasera cerrarse, Raúl avanza hacia su lado, mirándola.
—Espero que decidas la hora. Estaré desocupado para ella todo el día.
Beatrice asiente sin verlo, y arranca casi al mismo tiempo en que él se aparta.
El chofer de Raúl aparece en el c