«No. Imposible», piensa de inmediato Beatrice.
Entonces, apoyándose de sus hombros, levanta las caderas saliendo de él. Los espasmos le siguen reclamando el cuerpo. Y no entiende por qué, cuando esto debería asustarle, no lo hace. Es caliente sentir cómo su semen sale de su intimidad, así que busca su mirada.
Raúl está preocupado. No se cuidó con ella la primera vez, y aunque de eso nació su preciosa Valentina, debió pensar y prepararse mejor antes de volver a tenerla. No quiere cometer errores