Antes de que estalle.
Antes de que lo que están sintiendo los orille a la tentación, Raúl decide irse, pero pide permiso a la habitación de la niña. Beatrice lo deja y su corazón se aprieta cuando ve el cariño sincero en un beso en su pequeña frente.
Suspira cuando se encuentran en la puerta para despedirse. Y esta vez no hay un beso en los labios, solo un beso en su mano derecha, que la deja igual de temblorosa.
El resto de la noche, incluso cuando su hija se levanta de su siesta, la castaña no puede más que pensar