¿Así que eso es lo que quieres? Bien. Eso es exactamente lo que me darás.
Con un poco de fuerza pero aún con cuidado, tiro de su cabello para presionar su rostro contra mi centro. Encantado, comienza a lamer mi vulva. Su lengua me penetra e instintivamente muevo mis caderas, instándolo a que me succione. Sus movimientos son agresivos, profundos, y sus dedos hacen magia en mi clítoris mientras su lengua explora cada centímetro de mí.
—¡Jordano, me estoy volviendo loca! Sí, muérdeme un poquito.
S