Evangeline Thompson
¡Positivo!
¿Por qué a mí?
Leo de nuevo la marca en la tira de la prueba de embarazo y mi corazón late, casi con violencia, como si fuera a estallar. Todo a mi alrededor se derrumba.
¿Cómo pude haber metido la pata tan mal?
No puedo quitar los ojos de la prueba y es imposible evitar que las lágrimas amenacen con caer. Trago saliva con dificultad, pensando en mi madre. ¿Qué les voy a decir ahora?
—Cariño, llevas un rato en el baño. ¿Estás bien? —llama Sacha. ¡Maldita sea! Me l