JORDANO MACKENZIE
Me siento en la oficina de Ariadna, esperando su llegada. Durante los últimos días, me he estado quedando en su apartamento y su presencia me ha facilitado la adaptación a las decisiones abruptas de mi padre. Ella entra arrastrando los pies, mientras yo me pongo cómodo en su silla.
—¿Cómo te fue con esas arpías? —pregunto, y ella ofrece una tímida sonrisa antes de desplomarse en la silla frente a mí con un suspiro.
—Solo vinieron a pedir dinero. Al parecer, mi papá está enferm