Jordano Mackenzie
No sé cuánto tiempo llevo aquí, atrapado en esta interminable sala de espera, donde cada segundo parece un siglo. Mi vida es un desastre total, una espiral caótica, sabiendo que Ariadna está ahí dentro, al otro lado de esa puerta, y yo… yo no puedo hacer nada. Absolutamente nada. La impotencia me consume como un veneno de acción lenta.
—Hermano, vamos a descansar un poco —dice Erick mientras me toma del brazo.
Sacudo la cabeza, casi con rabia.
—No puedo irme sin saber qué va a