Punto de Vista Maximiliano
Migdaliasirvió la cena, Madison y yo comimos lo que preparó por respeto a su trabajo y dedicación, en el fondo, mi mucama era una buena empleada y sobre todo, había mostrado lealtad hasta ese momento.
—¡No puedo negar que la mujer cocina delicioso!—Madison me dijo después de limpiarse la boca con una servilleta
—Tampoco puedes negar que eres amante de la comida—Le repliqué en tono gracioso al ver como ella devoraba todo sin reparo.
Madison me miró sonriente
—Pues