El eco de sus pasos se deslizaba por los amplios pasillos de la Mansión Vegetti, y aunque el lugar le resultaba dolorosamente familiar, cada rincón parecía observarla de una forma distinta, como si aquella casa reconociera que algo había cambiado, que la mujer que caminaba ahora por sus suelos no era la misma que alguna vez habitó esas paredes en silencio y soledad, Renata mantenía la espalda recta, pero su respiración no lograba acompasarse del todo, cada paso la acercaba más a un espacio desc