La oscuridad se disipó lentamente. Antonio abrió los ojos con dificultad, como si cada parpadeo pesara más de lo normal. La luz blanca del techo le resultó molesta al principio, obligándolo a entrecerrar la mirada mientras su mente intentaba ordenar los fragmentos dispersos de lo ocurrido.
El olor a desinfectante.
El leve pitido de los monitores.
La sensación de rigidez en su cuerpo.
Hospital.
Esa fue la primera palabra que tomó forma en su cabeza.
Su respiración se hizo un poco más profu