El silencio que quedó suspendido en la habitación después de aquella pregunta realizada por Sebastian, el ambiente pareció volverse más denso, más pesado, como si incluso el aire estuviera esperando la respuesta, Renata no respondió de inmediato, sus labios se entreabrieron apenas, pero ninguna palabra salió, sus ojos azules se mantuvieron fijos en los de Sebastian por un instante que se sintió eterno, y fue en ese cruce de miradas donde algo dentro de ella comenzó a ceder.
Sebastian no apartó