El amanecer llegó envuelto en una luz dorada que parecía distinta a cualquier otra. La ciudad despertaba lentamente mientras los primeros rayos del sol iluminaban los antiguos edificios de piedra y hacían brillar las calles todavía húmedas por el rocío de la madrugada. No era un día cualquiera. Después de todo cuanto habían vivido, después de las traiciones, las lágrimas, la desesperación, el secuestro, la sangre derramada y la larga batalla por la justicia, finalmente había llegado el día que