El automóvil se detuvo suavemente frente a un edificio imponente. Cristales enormes. Luces elegantes. Una fachada que gritaba lujo sin necesidad de palabras. Renata parpadeó lentamente. Sus ojos recorrieron el lugar con cierta confusión.
—¿Un centro comercial?
Murmuró casi para sí misma. Sebastian apagó el motor sin responder de inmediato. Su expresión era tranquila. Demasiado tranquila. Como si todo estuviera perfectamente planeado. Como si cada movimiento ya hubiera sido calculado. Renata g