El silencio de la oficina volvió a instalarse con una calma engañosa, porque aunque todo parecía en orden, la mente de Renata ya se encontraba en movimiento, sus dedos se deslizaron por la primera carpeta abierta sobre el escritorio, sus ojos azules recorrían cada línea con una atención meticulosa, absorbiendo información, clasificando datos, separando lo relevante de lo superficial, y poco a poco la magnitud del caso comenzó a tomar forma ante ella, no era un expediente simple, no era un confl