-Laurent-
Esto es demasiado interesante...
No puedo creer mi puta suerte, ¿quién iba a pensar que el día de hoy iríamos con mi hijo al cumpleaños de la hija de esos dos?
Por suerte Anna se sintió mal y no vio la tarjeta que le habían entregado a Adam en la escuela, tenía el papel impreso en mis manos y lo retorcía odiándola cada vez más, esa mujer no solo me había olvidado, sino que también le dió una bastarda a ese infeliz.
Necesitaba una copa antes de salir, esto ameritaba pensar mejor las c