- Amo...
- Necesito que busques un laboratorio discreto.
- Si señor, le tendré todo a primera hora.
- ¡No lo quiero para mañana, lo quiero para ayer! - bocifero molesto, escuché su suspiro y luego su voz al otro lado del teléfono.
- Entendido señor...
Corté la llamada y me serví un whisky. Necesitaba apaciguar todo lo que tenía en mi cabeza.
Esa chiquilla era mi boleto a la felicidad. A Anna le quedaba poco, lo había hablado con su nuevo médico, la enfermedad no tenía cura y para la época eran