Santiago se apuró a bajar del podio y siguió a Allegra que se había alejado caminando con rabia. Ella caminaba de prisa, abandonando el salón y Santiago caminó detrás de ella, casi alcanzándola.
Allegra entró a un baño y antes de que pudiera cerrar la puerta, Santiago se adentró
—¿Acaso no ves que es un baño de mujeres? ¡Sal ahora mismo! Ve a bailar con tu querida prometida, cumple tu sueño realidad —dijo Allegra con los ojos furiosos
Santiago cerró la puerta, tenía un gesto serio, pero seren