El sonido de las teclas del portátil, me sacaron de un sueño, el cual, ya no recordaba de qué iba, ... espera, ¿teclas de un portátil? Fruncí el ceño y abrí un ojo, ... ah, era James ... ¡Espérate! ¿Qué? Mi cuerpo despertó por completo al verlo acostado a mi lado, apoyado en unas cuantas almohadas, mirando su ordenador.
—¡James! ¿Qué rayos haces aquí? —me senté de golpe—. Y ... ¿y en mi cama? —con la sábana cubrí el borde de mis pechos.
—Ah, despertaste, hay un itinerario que seguir ¿ya se te o