James elevó las cejas y contuvo la risa. Papá y mamá, literal, estaban sorprendidos y ... aliviados o no lo sé.
—¡Vaya! —mamá sonrió—. Pues es un placer conocerte, James.
—El placer es todo mío —le respondió.
—James, estas con mi hija bajo tu propio riesgo, eh —papá le sonrió.
—Habérmelo advertido antes, señor, ya me estoy arrepintiendo —los tres se echaron a reír.
Yo quería que me tragara la tierra.
—Bueno, estábamos a punto de alistarnos para el desayuno, así que ...
Los invité a irse.
—Oh, c