James
Tres años después
El sol aclamaba veneración, hacia mucho tiempo que no sentía un clima así, por lo regular, a esa hora —tres de la tarde— los rayos traspasaban tu piel al grado de quemarla, pero en ese día no era la ocasión, el sol era cálido, amable y sobre todo, hermoso, aunque no como la vista que tenía enfrente.
Charlize lucía radiante.
—¡Que vivan los novios! —gritó un invitado de la boda, enseguida, todos los demás comenzamos a hacer escándalo, aplaudiendo y gritando.
Fabricio y M