CAPÍTULO 9
Jaxson
Si Vittorio Rossi creía que podía entrar en mi casa, pisotear mi grava, aterrorizar a mi personal y, sobre todo, poner sus manos sucias sobre Bianca para luego salir caminando como si nada hubiera pasado, estaba delirando.
Mis hombres, reforzados por el equipo de respuesta que acababa de llegar, se movieron como una marea negra y eficiente. En cuestión de segundos, la ventaja numérica de Vittorio se evaporó. Los vi caer de rodillas, uno por uno, desarmados con brutalidad, con