CAPÍTULO 47
Bianca
El silencio en el despacho de Jaxson no era paz. Me encontraba sola, rodeada de la frialdad de su mobiliario de cuero y madera oscura, sintiendo que las paredes mismas me vigilaban. Pero entonces, el silencio se quebró.
Primero fue un golpe seco, sordo, seguido del sonido inconfundible de un cuerpo colapsando contra la alfombra del pasillo. Luego, otro. Mi respiración se detuvo. No hubo gritos, no hubo disparos, solo un silencio que me heló la sangre. Acerqué el oído a la pue