CAPÍTULO 104
Jaxson
Bianca estaba allí, de pie junto a la ventana.
No era un sueño. El dolor en mi costado era real, punzante y vívido, recordándome que estaba vivo por un margen ridículo de azar y por la puntería de la mujer que ahora me daba la espalda.
— Jaxson, es mejor que descanses otro rato —dijo ella, girándose lentamente. Su voz era el único bálsamo que calmaba la tormenta en mi cabeza— El doctor dice que tu cerebro todavía está procesando el despertar. No fuerces las cosas.
— Estuve m