CAPÍTULO 46
Jaxson
Había dejado a Bianca en mi despacho, el lugar que consideraba el epicentro de mi poder, la caja fuerte de mi existencia. Era la habitación más segura de todo Obsidiana, diseñada para resistir asedios y explosivos. Pero mientras doblaba la esquina del pasillo VIP, dejando atrás el caos del salón principal y las luces de emergencia que parpadeaban en rojo, mis instintos —esos que me habían mantenido con vida en los callejones, en los muelles y en las guerras de pandillas— emp