CAPÍTULO 107
Bianca
Otra noche en Obsidiana.
Esta vez, en el despacho, quien quería hablar conmigo era Karla.
Su postura ya no era defensiva ni desafiante como en los primeros días.
— Entra —le dije, modulando mi voz para que sonara firme, invitándola a pasar con un gesto de la mano.
Karla cerró las puertas a sus espaldas y caminó hacia el escritorio con esa seguridad felina que la caracterizaba. No se sentó de inmediato. Se quedó de pie al otro lado de la mesa, observándome en silencio durant