CAPÍTULO 38
Bianca
No lo entendía. Por más que repasaba los eventos de la tarde en mi cabeza, no lograba comprender por qué estaba tan fuera de sí, tan molesto. Sí, me había salido de la finca, pero solo había ido al centro comercial. Solo había querido ser... yo. Bianca.
— No puede terminar así —susurré para las paredes grises—. No quiero que esta sea nuestra última palabra hoy.
El orgullo me gritaba que me quedara en la cama, que lo odiara en silencio y que esperara a que él se diera cuenta