CAPÍTULO 32
Bianca
“Si alguien te toca la cara, le corto la cara...”
Esa frase seguía martillando en mis sienes.
Un suave golpe en la puerta interrumpió mis pensamientos. No necesité preguntar quién era; el aroma a jazmín y el paso ligero anunciaban a Lupe.
— Buen día, mi niña —dijo ella, entrando con una bandeja de plata. Su voz era el único bálsamo en esa casa de silencios—. Te he traído algo de fruta fresca y ese pan dulce que tanto te gusta. Tienes que comer, Bianca. No puedes dejar que la