CAPÍTULO 113
Jaxson
— ¡Sterling, basta! —repitió el viejo Rossi, su voz temblorosa pero buscando recuperar ese tono de autoridad que alguna vez hizo temblar el distrito norte— Hablemos como hombres de negocios, no como animales salvajes. Baja el arma.
— Los animales salvajes entraron en mi despacho mientras yo sangraba, Rossi —respondí, mi voz saliendo tan baja y cortante que el aire del vestíbulo pareció congelarse— Tu hijo creyó que la casa Sterling estaba en liquidación. Creyó que podía entr