El último día del juicio finalmente llega. El ambiente está cargado de expectativas y nerviosismo, con todas las miradas fijas en el juez que, al entrar, muestra una expresión aún más severa que en los días anteriores. La gravedad de la situación es evidente, reflejada en el silencio casi absoluto que domina la sala.
De un lado, Joana y Xavier Ferraz están sentados; sus expresiones contrastan en distintos tonos de preocupación. Joana, con el rostro abatido y los ojos llenos de lágrimas, parece