Los rayos de sol que atraviesan la ventana hacen que Marina abra los ojos lentamente. Por un instante, se siente desorientada, extrañando el entorno, pero su mente pronto le recuerda los acontecimientos que la llevaron hasta allí. Al tomar el celular, se da cuenta de que aún son las siete de la mañana. Aunque su cuerpo desea seguir descansando, su estómago, hambriento, la traiciona con un rugido, advirtiendo que no puede esperar mucho más.
Se levanta de la cama y va al baño para hacer su higien