Alerta de desencadenantes…
Tratando de sonar lo más tranquila posible, Andressa camina hacia el interruptor y enciende la luz de la sala. La claridad revela a Xavier aún sentado en el sofá, sosteniendo un vaso de whisky como si fuera un objeto de control. Ella deja el bolso sobre la consola con movimientos calculados, respira hondo antes de acercarse y sentarse a su lado.
— Hola, Andressa — dice él, rompiendo el silencio del lugar.
— No sabía que vendrías esta noche — responde ella, manteniendo