Mientras está recostada en la bañera, los pensamientos de Andressa vagan lejos, tan lejos que siente como si su alma hubiera abandonado su cuerpo exhausto y dolorido, reflejo de lo que había ocurrido más temprano con Leonel, seguido por la agresividad de Xavier durante el sexo.
La culpa la desgarra, trayendo un vacío asfixiante que la hace sentirse reducida a un simple objeto, usado sin la menor consideración por sus sentimientos.
Para Xavier, ella no era más que una posesión, algo que él creía