Sentado en el sillón de su habitación, Víctor observa a Marina secándose el cabello en el baño. Los mechones rubios reflejan la luz suave del ambiente, brillando como oro. Ella lleva puesto un vestido azul celeste, cuyo tono parece hecho a medida para resaltar la intensidad de sus ojos, que ocasionalmente se encuentran con los de él a través del reflejo en el espejo.
Él la observa en silencio, y una leve sonrisa se forma en sus labios. Hay algo fascinante en la manera en que cada movimiento de