Cuando el tráfico finalmente vuelve a moverse, Marina lo agradece mentalmente. Todo lo que desea es librarse de Víctor y llegar a casa.
Cuando el auto de él se detiene frente a la panadería, ella se gira y le agradece, forzando una sonrisa.
— Gracias por el aventón — dice ella mientras abre la puerta del auto.
Al bajar, se encuentra con la mirada curiosa de su padre, que la observa salir del coche con una expresión interrogativa.
— Estaba preocupado por ti — dice José, con una voz cargada de le