Joana está en el coche, impaciente, sintiendo el corazón latir con fuerza mientras espera a su hijo. Cada minuto de silencio parece interminable, y el miedo comienza a crecer dentro de ella: miedo de que Marina, con palabras persuasivas, intente hacer que Víctor cambie de opinión. Sin embargo, al recordar la mirada fría que el hijo lanzó a Marina, una chispa de esperanza le hace creer que, después de todo, él no perdonaría algo tan grave.
Tras algunos minutos, Víctor aparece en el estacionamien