Al llegar a casa, Víctor muestra una expresión de tensión mal disimulada. Aunque satisfecho con el progreso que él y Marina habían tenido juntos, la idea de que ella enfrentara a sus padres sola en ese momento lo dejaba inquieto, sintiéndose parcialmente responsable de toda aquella situación. Reacio a entrar en la mansión, decide sentarse en el jardín, donde las flores desprendían un perfume suave que él, sin embargo, apenas percibía. Se desabrocha la camisa y cierra los ojos, intentando relaja