Cuando los primeros rayos de sol atraviesan tímidamente las ventanas de la suite, Andressa abre los ojos. A su lado, Marina duerme profundamente, visiblemente agotada por el vino de la noche anterior. Está recostada de lado, aún usando una de las lencerías de la noche pasada, en una posición que revela más de lo que debería.
Andressa, aprovechando la oportunidad, toma el celular y, sigilosa, saca algunas fotos de la amiga dormida. Su mirada es decidida, mientras escribe rápidamente un mensaje p