La puerta del hotel se abrió de golpe, y Beatriz entró con una sonrisa amplia, sosteniendo los boletos en una mano y un par de bolsas en la otra.
—¡Lo tenemos! —exclamó, levantando los boletos con entusiasmo—. ¡Todo está listo para nuestro vuelo a Francia!
Daniel y Valeria, que estaban casi listo con eso de empacar, se volvieron hacia Beatriz con sonrisas de alivio y alegría. Habían estado trabajando con rapidez para asegurarse de que todo estuviera en orden antes de partir, y la noticia de Bea