Ava se miró al espejo con incomodidad.
El traje de baño de dos piezas azul rey con detalles dorados era precioso, sí… pero demasiado revelador. Un regalo de Maya que nunca se había atrevido a usar y que ahora, por falta de tiempo, era lo único que tenía a mano.
Se mordió el labio inferior, dudando.
—¿En qué estaba pensando cuando guardé esto? —susurró, sintiendo un calor incómodo en las mejillas.
Intentó encontrar otra prenda en su maleta, pero nada parecía adecuado. Con resignación, se coloc