El regreso a la casa de los Miller fue todo menos silencioso.
Ava miraba por la ventanilla del coche, evitando cruzar palabra con Sophie o Ethan. Aunque la conversación entre David y ella aún le dibujaba una sonrisa leve en los labios, la tensión palpable en el ambiente la mantenía en guardia.
Se repetía una y otra vez que lo que había escuchado en el hospital no debía afectarla, pero la punzada seguía ahí, incrustada en su pecho como una astilla imposible de arrancar.
—¿Y tú? ¿Qué hacías en e